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El tratamiento depende en gran medida del estadio o fase en que se encuentre la enfermedad:
El 90% de los pacientes en estadio IA se curan con radioterapia. La tasa de curación de IIA y IIIA son del 80% y 70%, respectivamente. Aproximadamente el 60% de los pacientes con estadio IIIB y un 50% de los pacientes con estadio IV pueden ser curados.
El estadio I y ocasionalmente el II se tratan con radioterapia local. Los estadios III y IV, radioterapia y quimioterapia. En los estadios II de alto grado de malignidad, se tratan como de un estadio superior.
La poliquimioterapia estándar es la CHOP: ciclofosfamida (C), doxorrubicina (D), vincristina (V) y prednisona (P). Estudios europeos demuestran que es útil añadir etopósido, tenipósido y bleomicina. Otros estudios también demuestran que son útiles:
En los LNH con afectación de linfocitos de tipo T -que suelen ser los de peor pronóstico-, es importante estudiar el sistema nervioso central para descartar enfermedades ocultas.
La mayoría de pacientes en estadio I se curan con radioterapia. Los pacientes con estadios III y IV suelen curarse, pero también suelen recaer. Los enfermos en estadios II, III y IV con alto grado de malignidad tienen un 30% de posibilidades de curarse con poliquimioterapia, seguida o no de radioterapia local.