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Habrá variaciones dependiendo del tipo de tratamiento, la etapa del cáncer, el estado de salud y el tipo de trabajo que usted hace. Lo que puede y no puede hacer dependerá de cómo se sienta. Algunas personas con cáncer pueden ir a trabajar o disfrutar de actividades recreativas mientras reciben el tratamiento. Otros se dan cuenta de que necesitan más descanso que de costumbre y por lo tanto no pueden hacer todo lo que hacían antes. Su médico puede sugerir que limite algunas actividades.
Muchas personas pueden continuar trabajando mientras reciben el tratamiento. Es posible programar sus tratamientos por la tarde o justo antes del fin de semana, para interferir lo menos posible con su trabajo. Si el tratamiento le produce mucho cansancio, tal vez usted prefiera ajustar su programa de trabajo durante un tiempo. Hable con su empleador o socios acerca de lo que necesita y desea por ahora. Puede que esté de acuerdo en un programa de menos horas de trabajo, o quizá pueda hacer parte de su trabajo en casa. De acuerdo con la ley, algunas compañías deben permitirle trabajar de acuerdo a un programa flexible para poder llevar a cabo su tratamiento.
Las sensaciones y actitudes sexuales varían mucho entre las personas en circunstancias normales. Sucede lo mismo en la enfermedad. Algunas personas experimentan poco o ningún cambio en lo que se refiere a deseo sexual o nivel de energía. Otros pierden interés debido a la alta tensión física y emocional que implica tener cáncer y someterse a un tratamiento. Estas tensiones pueden incluir preocupación por los cambios en la apariencia personal, ansiedad por la salud, familia, finanzas; o también por los efectos secundarios, incluyendo el cansancio y los cambios hormonales. Sin embargo, algunas personas se sienten aún más unidas con sus parejas y sienten que su deseo sexual aumenta.
Los problemas de carácter sexual pueden ocurrir debido a varias razones. Las más comunes son la tensión, el cansancio, y poco deseo, así como lo relacionado con la apariencia personal. La cirugía en los casos de cáncer pélvico o en las áreas del abdomen puede afectar la actividad sexual. La sequedad vaginal, impotencia o relaciones sexuales dolorosas pueden ocurrir como resultado de los efectos secundarios de algunos tratamientos.
Si usted se sentía a gusto y disfrutaba de sus relaciones sexuales antes de iniciar la terapia, las probabilidades son que seguirá encontrando placer en la intimidad física durante su tratamiento. Puede ser que la intimidad tenga un nuevo significado y que sus relaciones sean diferentes. Abrazarse, tocarse y acariciarse puede llegar a ser más importante, y la relación sexual en sí, menos importante. Recuerde que lo que era verdadero antes de empezar el tratamiento, lo es también ahora. Usted y su pareja seguirán decidiendo juntos lo que es placentero y satisfactorio para ambos.
Mantener una vida sexual saludable depende de muchos factores. Algunas personas con cáncer necesitan sobrellevar los cambios en la apariencia personal o los efectos secundarios, mientras que otros tal vez tengan que lidiar con pensamientos negativos o depresión. Hay varias cosas importantes que debe considerar. En primer lugar, la parte más importante para reanudar las relaciones sexuales con su pareja es una buena comunicación. Las preocupaciones o miedos de uno de los cónyuges también pueden afectar la relación sexual. Es normal sentir miedo y preocupación, pero es de gran ayuda discutirlos abiertamente. A algunas personas puede preocuparles que las relaciones íntimas le harán daño a la persona que tiene el cáncer. Otros pueden temer un contagio del cáncer o ser afectados por la radiación o la quimioterapia. Hablando de estas dudas se pueden aclarar muchos malos entendimientos y esto le ayudará también a descubrir lo que puede hacer para disfrutar de sus relaciones sexuales.
Puede ser difícil mantener una vida sexual saludable cuando están implicados tantos factores físicos y emocionales. Obtenga toda la información que pueda de su médico y de otras fuentes, de forma que entienda completamente lo que puede y no puede hacer antes, durante y después del tratamiento.
Después de la quimioterapia o de la radioterapia, es posible que las mujeres vean alterados sus ciclos menstruales, que pueden ser irregulares o pueden desaparecer. Esto no necesariamente significa que no pueden quedar embarazadas, por lo que es importante tomar en consideración el control de la natalidad durante el tratamiento. En los hombres, los tratamientos pueden reducir o dañar las células del semen. En muchos casos se restituye la fertilidad después de haber terminado el tratamiento.