Dolor

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El dolor asociado al cáncer

Más de un tercio de los pacientes con cáncer padecen dolor, y más de dos tercios de los pacientes con cáncer avanzado (con metástasis o recurrente ). Controlar ese dolor es parte del tratamiento, no sólo por la molestia física en sí, sino porque puede llevar al paciente a no hacer sus tareas habituales con normalidad, tener dificultades para dormir y comer, y sentir frustración ante el hecho de que amigos y familiares no entiendan qué les sucede.

Las siguientes son preguntas que puede hacerle a su médico acerca del control del dolor:

  • ¿Qué se puede hacer para aliviarme el dolor?
  • Y si no funciona, ¿qué hacemos?
  • ¿Hay otras opciones?
  • ¿Tienen efectos secundarios los fármacos contra el dolor?
  • ¿Qué se puede hacer para controlar esos efectos secundarios?
  • ¿Qué actividades me limitará el tratamiento (conducir, trabajar, etc.)?

¿Qué es el dolor?

Cuando las personas dicen que tienen dolor, por lo general quieren decir que alguna parte del cuerpo les está haciendo daño. Sin embargo, a veces lo que quieren decir es que se sienten mal en general, no en un lugar en particular.

La sensación de dolor puede empeorar si la persona está deprimida. Debido a la forma en que fueron criadas, a la manera en que ciertos miembros de la familia suelen expresarse, o simplemente porque son así, algunas personas hablan de sus dolores, y otras no. En general, la forma en que se refirieron al dolor en el pasado, o sea, antes de la enfermedad, será la forma en que lo harán ahora.

La sensibilidad es una función del sistema nervioso en condiciones normales, la cual puede resultar alterada por diferentes causas. De los diferentes tipos de sensibilidad de una persona normal, uno de ellos es la sensibilidad dolorosa que da lugar al dolor fisiológico.

Según definición del Subcomité de Taxonomía de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, "el dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada con una lesión real o potencial de los tejidos, o que se describe como producida por dicha lesión". El subcomité añade que el dolor es siempre subjetivo, que cada individuo aprende a aplicar ese término a través de su experiencia, y que es siempre desagradable.

Hay que distinguir dos componentes: un componente sensorial, que es la sensación dolorosa por la que el individuo se percata del estímulo; y un componente afectivo, que constituye el sufrimiento asociado al dolor.

Tipos de dolor en el paciente de cáncer

En función de su cronología, existen dos tipos de dolor:

  • Dolor agudo: es fuerte y dura relativamente poco tiempo. Normalmente es señal de que hay una lesión en el organismo, y por tanto, el dolor desaparece cuando la lesión sana.
  • Dolor crónico: puede variar de leve a fuerte, y está presente por períodos prolongados. En algunas personas que lo tienen controlado con fármacos, puede que el dolor aumente en períodos cortos de tiempo, incluso varias veces al día.

Dependiendo del tejido, podemos clasificar de nuevo el dolor en:

  • Visceral: ubicado en los órganos, como el hígado. Generalmente no se puede ubicar con exactitud, y puede describirse como un dolor que pulsa, fijo y continuo, o agudo.
  • Somático: tiene que ver con los huesos. Se presenta habitualmente en una zona específica, y aparece como agudo, fijo y continuo, que arde o pulsa.
  • Neuropático: por lesión o compresión del sistema nervioso central o periférico.
  • Idiopático: aquél en que no se conoce su causa. En muchos pacientes con dolor idiopático existen factores psicológicos que intervienen en su génesis, originando el dolor llamado psicógeno (el dolor psicógeno es real, aunque no se conozca su mecanismo patogénico). El dolor idiopático es poco frecuente en enfermos de cáncer.

Características del dolor

Hay seis características clínicas del dolor que tienen importancia con respecto al diagnóstico:

  • Cualidad e intensidad: depende del órgano donde radica la causa, del tipo de causa y de la persona. Puede ser punzante, constrictivo (con sensación de opresión), terebrante (sensación de corrosión), urente (sensación de quemazón), fulgurante (sensación de descarga eléctrica). En cuanto a la intensidad, generalmente tiene que ver con la magitud de la lesión, pero no siempre en el dolor visceral ni el neuropático. Se divide en débil, soportable, intenso o muy intenso.
  • Localización del dolor: sitio anatómico donde el enfermo siente el dolor; se distingue el dolor local (tanto el sitio exacto si es superficial, como la zona superficial de proyección si la lesión es profunda) del dolor propagado o a distancia. El dolor somático suele estar bien localizado, no así el visceral.
  • Cronología del dolor: se contempla el inicio (brusco o gradual), la duración (clasifica el dolor como agudo o crónico), el curso evolutivo (progresivo, regresivo, continuo, discontinuo, exacerbado, violento), periodicidad o ritmo de aparición del dolor (diurno, nocturno, etc.) y terminación.
  • Circunstancias modificadoras del dolor: diversas circunstancias (posición, movimentos...) pueden aumentar o disminuir la intensidad del dolor, de forma que el paciente tiende a adoptar la posición o actitud que lo disminuye.
  • Cortejo sintomático: el dolor puede presentarse como único síntoma o bien estar asociado a otras manifestaciones clínicas muy variadas, realcionadas con el dolor o su causa: taquicardia , taquipnea , variaciones de la presión arterial, vómitos, etc.

Causas del dolor

En el 75% de los enfermos de cáncer, el dolor es producido por dos o más causas; en el 25% por cuatro o más causas. Las causas pueden ser de los siguientes tipos:

Causas inherentes al tumor

  • Alteraciones en estructuras somáticas y viscerales
    • Metástasis óseas o en articulaciones
    • Fracturas producidas por la invasión del tumor en los huesos
    • Infiltración en la médula ósea
    • Infiltración o inflamación de tejidos blandos contiguos al tumor
    • Obstrucción o contracción de vísceras huecas
    • Distensión visceral
    • Tracción de mesenterio
    • Inflamación de mucosas
    • Obstrucción vascular
  • Alteraciones en estructuras nerviosas
    • Afectación de nervios periféricos
    • Afectación del sistema nervioso central

Causas inherentes al tratamiento antitumoral

  • Alteraciones en estructuras somáticas y viscerales
    • Inflamación de mucosas
    • Inflamación de la piel y otros tejidos blandos
    • Derrames en cavidades serosas
    • Necrosis y fracturas óseas
    • Obstrucciones venosas, arteriales o de vasos linfáticos
    • Afectación de estructuras musculares o esqueléticas
    • Lesión tumoral recidiva o visceral
  • Alteraciones en estructuras nerviosas
    • Afectación aislada y difusa de nervios periféricos
    • Lesión del sistema nervioso central

Factores causales de ansiedad

  • Miedo al dolor, al cáncer o a la muerte
  • Temor al hospital
  • Incertidumbre sobre el desenlace de la enfermedad
  • Preocupación por las consecuencias
  • Dolor por el cáncer o por otras causas
  • Otros factores

Factores causales de depresión

  • Déficit funcional por los tratamientos realizados
  • Deformidades consecutivas al tratamiento
  • Incapacidad para el trabajo habitual
  • Incapacidad para valerse por sí mismo
  • Enfermedades originadas por el tumor o el tratamiento
  • Insomnio y fatiga crónica
  • Sentimiento de impotencia
  • Dolor por cáncer o por otras causas
  • Situaciones de cólera

Factores no relacionados con el cáncer

  • Artrosis y artritis
  • Osteoporosis
  • Cefaleas
  • Herpes zoster
  • Diabetes
  • Reflujo gastroesofágico
  • Cardiopatía isquémica
  • Otras

Demora en el diagnóstico de cáncer

En general, la frecuencia en el dolor aumenta con la magnitud de la lesión que lo causa, sea o no un tumor. En el cáncer, la frecuencia del dolor depende de la localización primaria del tumor y de las metástasis; de hecho, el dolor es menos frecuente en los tumores que no presentan metástasis. Por tanto, cuanto mayor sea el tiempo transcurrido desde que se inicia clínicamente hasta que se diagnostica, mayor será el tamaño del tumor, y mayores posibilidades de que haya metástasis, y mayor prevalencia de dolor.

De las diferentes causas de demora, existen dos factores inherentes al enfermo que son importantes para el dolor: el miedo a padecer cáncer por una parte; y por otra la (errónea) creencia general de que el cáncer siempre produce dolor, lo cual induce a retrasar la consulta al médico, aunque haya síntomas, hasta que el dolor hace su aparición. Obstáculos para el alivio del dolor de cáncer

El control eficaz del tratamiento del dolor asociado al cáncer suele tener los siguientes obstáculos:

  • Inexistencia de plan para el tratamiento del dolor
  • Conocimientos inadecuados;
  • Evaluación inexacta del dolor;
  • Temor a la adicción
  • Temor a los efectos secundarios
  • Obstáculos legales

Tratamiento del dolor de cáncer

Aun el dolor intenso puede controlarse muy bien mediante combinaciones de medicamentos que pueden tomarse por vía oral (por la boca). Por lo general, estas combinaciones contienen narcóticos. Las personas tratadas con narcóticos para aliviarles el dolor no se vuelven "adictas" ni consumen drogas por placer. Al cabo de cierto tiempo, sus cuerpos sí se vuelven dependientes del medicamento contra el dolor, pero esto también puede decirse de un diabético que necesita insulina, o de un paciente con insuficiencia cardíaca que necesita medicamentos constantes.

Cuando el dolor se alivia, la necesidad del medicamento desaparece gradualmente.

Una vez que el médico evalúa el dolor, se prepara el plan de tratamiento y se habla de él con el paciente. El dolor de cáncer puede tratarse de varias formas, incluidas las del tratamiento propiamente dicho con quimioterapia, radioterapia, cirugía u otros. La medicación es la forma principal de tratamiento del dolor de cáncer, aunque existen más métodos.

Preste atención a...

  • ¿Desaparece el dolor en algún momento? ¿Desaparece por un rato, pero vuelve horas antes de que le toque tomar la medicina otra vez? De ser así, es necesario hacer un cambio en la receta.
  • Signos de depresión, tales como dificultad para dormir, o falta de interés en las cosas que solían interesarle.
  • Preocupación por cosas que no le preocupaban en el pasado.
  • Nuevas áreas de dolor o un cambio en la intensidad del dolor.

Lo que debe hacer

  • Tome el medicamento contra el dolor tal como se le indicó (este tipo de medicamento debe tomarse durante el día a horas determinadas, en lugar de solamente cuando el dolor es intenso).
  • Consulte con el médico si es necesario ajustar este horario.
  • Tenga a mano un suministro de medicamentos contra el dolor que le dure toda una semana.
  • A medida que el dolor se vaya aliviando con los medicamentos, aumente su nivel de actividad.
  • Algunas personas sienten náuseas aunque tomen la dosis correcta de medicina contra el dolor.
  • Pídale al médico algo que le controle las náuseas.
  • Las personas que reciben narcóticos deben seguir un régimen con laxantes, ya que los narcóticos pueden causar estreñimiento.
  • Evalúe la intensidad de su dolor según una escala de evaluación del dolor (de 0 = sin dolor a 10 = dolor más intenso), de manera que pueda explicárselo a otras personas.

Lo que NO debe hacer

  • No deje de tomar de pronto todos los medicamentos contra el dolor; en su lugar, vaya reduciéndolos gradualmente según la pauta médica.

Llame al médico si...

  • Si se le presenta un nuevo dolor intenso.
  • Si no puede tomar nada por la boca, incluyendo el medicamento contra el dolor.
  • Si el dolor no se le alivia, o no se le alivia por suficiente tiempo, con los medicamentos indicados.
  • Si le da estreñimiento, o si siente náuseas o confusión.
  • Si tiene alguna duda con respecto a la forma de tomar los medicamentos.
  • Si el dolor va acompañado de un nuevo síntoma (por ejemplo, incapacidad para caminar, comer u orinar).

Opioides

También se les llama narcóticos, y son los fármacos más potentes, y sólo se pueden comprar con receta médica. Entre ellos están la codeína, oxicodona, morfina, fentanilo e hidromorfona. Se pueden clasificar como débiles, para el dolor menos fuerte, normalmente tienen un analgésico no opioide mezclado; y potentes, para el dolor intenso, que pueden tener mayores efectos secundarios y por tanto debe controlarse más la dosis.

Los opioides también se clasifican por el tiempo en que empiezan a surtir efecto y la duración de su eficacia: los de liberación prolongada alivian por más tiempo, por lo que deben tomarse con menos frecuencia; los de liberación inmediata alivian rápidamente, y no duran mucho tiempo. En casos de dolor crónico se administra con otro opioide de liberación prolongada.

Analgésicos adyuvantes

Su función no es tratar el dolor, pero su efecto ayuda a aliviarlo en algunas situaciones (los cuatro tipos requieren de receta médica):

  • Antidepresivos: algunos alivian el dolor neuropático.
  • Anticonvulsivos: son útiles para el dolor que hormiguea y arde, como el neuropático.
  • Esteroides: pueden usarse para aliviar hinchazones y dolor de los huesos.
  • Anestésicos locales: útiles para dolor de hormigueo o que arde.

Bloqueo nervioso

Para el dolor localizado que no responde a otras medidas, o cuando la medicación produce efectos secundarios inaceptables, se puede aplicar un anestésico local, generalmente junto a un esteroide, que se inyecta en un nervio o incluso en la médula espinal. En otras circunstancias (muy especiales) puede incluso cortarse quirúrgicamente el nervio para bloquear el dolor.

Terapias no médicas

Otras terapias pueden ser eficaces para aliviar el dolor, como la relajación, masajes, terapias de frío y calor, fisioterapia, y el apoyo y asesoramiento emocionales.

Efectos secundarios de los opioides

Son conocidos y fáciles de manejar. Entre ellos, puede aparecer somnolencia y náuseas, aunque no son habituales los vómitos. Las náuseas son tratables con medicación y desaparecen entre 1 y 3 días después de comenzado el tratamiento. Para reducir la somnolencia se administran gradualmente los opioides, de menos a más, hasta ajustarlo al óptimo, que llega con el máximo de alivio y el mínimo de efectos secundarios.

En ocasiones, algunas personas piensan que las náuseas son una reacción alérgica. Por sí solas no lo sona, pero si aparece prurito y/o hinchazón, entonces sí podría serlo.

Algunas personas pueden sentir estreñimiento también, combatido con mayor ingesta de líquidos, aumento de fibra en las comidas, hacer ejercicio y los laxantes.

Los opioides también pueden hacer más lenta la respiración. Esto deben saberlo los familiares, que no deben asociarlo a la cercanía de lamuerte.

En raras ocasiones, el paciente siente confusión, desorientación e incluso delirio. La solución puede ser cambiar de medicación o administrar analgésicos adyuvantes.

Tolerancia a los opioides

Los pacientes que están tomando opioides se dan cuenta, a veces, de que van necesitando más dosis para calmar igual el dolor. Puede que el dolor haya aumentado, o puede que se haya desarrollado tolerancia al medicamento, es decir, que su organismo se haya acostumbrado. Se puede aumentar un poco la dosis, pero no debe confundirse con adicción.

Este fenómeno es común con la morfina, aunque es infundada la creencia de que por esa razón es inefectiva a largo plazo.

Adicción

La adicción es denominada más correctamente como farmacodependencia, y la OMS la define así:

"Un estado psíquico y a veces también psíquico, que resulta de la interacción de un organismo vivo y un fármaco, caracterizado por reacciones de comportamiento y de otro tipo que incluyen siempre un impulso a ingerir el fármaco de forma contínua y periódica para experimentar el efecto psíquico y/o evitar el sufrimiento causado por su ausencia. Puede haber, o no, tolerancia."

Con arreglo a esta definición, el Comité de Expertos en Drogodependencia de la OMS no ha encontrado ningún caso de farmacodependencia en enfermos de cáncer. La experiencia diaria lo demuestra cuando, a un enfermo que ya no precisa la morfina, se le surprime progresivamente sin ningún problema.

Dejar de tomar opioides

Se dejan de administrar gradualmente. Si se hace de golpe, puede aparecer gripe, sudoración excesiva o diarrea. Los síntomas desaparecen en pocos días o semanas.

Fuentes

  • [Sociedad Americana contra el Cáncer]. Consultada en junio 2001.
  • Enfermería medicoquirúrgica, 2ª edición. B.C. Long, W.J. Phipps. Ed. Interamericana McGraw Hill. Madrid, 1992.
  • Apuntes de la carrera de D.U. en Enfermería en la Universidad de Alicante, promoción de 1996.
  • El dolor asociado con el cáncer - Guías de tratamiento para los pacientes. Sociedad Americana contra el Cáncer y Red Extensa Nacional contra el Cáncer. Enero 2001.
  • Dolor en el paciente canceroso. E. Díaz-Rubio. Editorial Libro del Año S.L.
  • Cuidados paliativos. Recomendaciones de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL). Ministerio de Sanidad. Madrid, 1993.
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