Si usted cuida a un ser querido que tiene un cáncer avanzado, puede estar presente en el momento de su muerte. Los siguientes párrafos pretenden eliminar algunos de los misterios que rodean el final de la vida al contemplar el proceso de la muerte.
Algunas personas están inconscientes durante horas, o incluso días, antes de morir, mientras que otras pueden mantenerse claras y alertas hasta los últimos momentos.
Por lo general, hay un desarrollo gradual de confusión y semiconciencia durante unos minutos u horas. El dolor es uno de los primeros sentidos en disminuir durante el proceso de la muerte. Aunque los pacientes no puedan expresar ya su dolor, es importante continuar la administración de medicamentos hasta que mueran. El habla puede disminuir; los pensamientos pueden estar poco relacionados con los hechos o con las personas presentes. Con frecuencia, la persona semiconsciente puede oír aún, aunque no pueda responder. Sus palabras de cariño y apoyo pueden ser comprendidas y apreciadas todavía. Tocar, acariciar, sostener y abrazar al paciente son todas acciones apropiadas.
Se le pueden dar pedacitos de hielo, agua o zumo si los pide, pero se deben suspender si éste presenta dificultad para tragar. Debido a que la nutrición ya no es necesaria, se deben evitar los alimentos sólidos. Si la persona está demasiado débil para tomar de una copa o con una pajita, se puede usar una cucharita. El cuidado de la boca del paciente es importante. La vaselina o cualquier otro lubricante aplicado a los labios puede evitar que éstos se sequen. Las secreciones de la boca se pueden quitar con la punta de una toalla, poniendo a la persona de lado.
A medida que la circulación de la sangre comienza a disminuir, las manos y los pies son los primeros afectados. Se enfrían y se tornan más oscuros o pálidos de lo normal. Estos mismos cambios se ven con posterioridad en la cara. Aunque la piel esté fría y seca o húmeda, la persona que se está muriendo, por lo general, no siente frío, y es suficiente taparla con sábanas ligeras.
La persona suele respirar con más facilidad acostada boca arriba, o ligeramente hacia un lado, con una almohada bajo la cabeza, pero cualquier posición que le facilite la respiración es aceptable, incluso sentada con un buen apoyo. Un niño pequeño puede encontrar alivio si usted lo sostiene entre sus brazos. Cualquier posición adecuada debe ser relajada y cómoda. El oxígeno puede ser beneficioso en algunos pacientes, pero para otros es de poco valor. La respiración frecuente asume un patrón peculiar, alternando gradualmente entre rápida y lenta. El estertor (respiración fatigosa generalmente ronca) y el gorgoteo con cada respiración se deben a secreciones en la parte posterior de la garganta. Esto puede ser molesto de escuchar, pero no ocasiona incomodidad.
Ocasionalmente, pueden tener lugar movimientos involuntarios o reflejos. Estos movimientos son poco frecuentes, pero pueden comprender algunos músculos, en particular, de un brazo, una pierna o un músculo de la cara. Además, puede haber pérdida del control de la vejiga o de los intestinos, a medida que estos músculos se relajan. Cuando la respiración y los latidos del corazón cesan, los ojos se mantienen en una posición fija y las pupilas se dilatan. Después de la muerte, no hay por qué apurarse; usted puede sentarse con su ser querido todo el tiempo que desee. Muchos familiares consideran que éste es un momento importante para orar o hablar entre sí, y reafirmar su amor por cada miembro, así como por la persona que ha fallecido. En el hogar, la responsabilidad de llamar a las personas adecuadas es suya, y algún familiar debe pensar por adelantado lo que se debe hacer. Las regulaciones concernientes a las notificaciones adecuadas y al traslado del cuerpo varían de una comunidad a otra, y su médico o enfermera puede obtener esta información para usted. Si usted ha hecho arreglos para los funerales, sólo es necesario notificar al director de la funeraria y al médico.
El equipo de atención del cáncer hablará con usted acerca de lo que debe esperar a medida que la condición del paciente se deteriore. Hable con el médico acerca de la atención de hospicio (consulte el estudio sobre la atención de hospicio). No se presentarán todos los síntomas siguientes, pero puede ser reconfortante conocerlos.